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FOTO DEL MOMENTO
CURSO DE FOTOGRAFÍA
TEMA II - Enfoque, profundidad de campo, centro de interés y retrato.

EL ENFOQUE

Un objeto está bien enfocado cuando se ve bien, sin estar borroso.
Conviene que el centro de interés esté siempre bien enfocado. Si las demás cosas que hay en la fotografía son superfluas pueden no estar enfocadas, eso incluso puede ayudar a concentrar la mirada hacia el centro de interés, que es precisamente de lo que se trata.
Cuando fotografiamos a una persona, la cara y sobre todo los ojos han de estar bien enfocados.

LA PROFUNDIDAD DE CAMPO

Es la zona bien enfocada. Una fotografía tiene más profundidad de campo cuanto mayor sea la zona enfocada.
Cuanto más cerremos el diafragma, mayor profundidad de campo tendremos.
Cuanto más corto es el objetivo mayor profundidad de campo. Así, un gran angular tiene mayor profundidad que no un tele.
Las cámaras sencillas vienen a menudo equipadas con lentes de foco fijo y tienen suficiente profundidad de campo como para enfocar bien las cosa cercanas y las más alejadas.
El trípode puede ayudar a enfocar con más precisión.

EL CENTRO DE INTERÉS

Cuando hacemos una foto siempre tenemos un centro de interés. El centro de interés es aquello que queremos fotografiar. Tendrá que tener interés fotográfico y tendremos que resaltarlo.

Maneras de resaltarlo:

1.- Suprimiendo todo aquello que moleste, distraiga y reste valor a la idea principal.

2.- Por el tamaño. Que llene la foto. No nos pasemos, que no quede encorsetado dentro de la foto sin poder respirar.

3.- Por el enfoque. El centro de interés enfocado y el resto desenfocado.

4.- Fondo adecuado, liso, uniforme, con contraste de tono o de color.

5.- Bien ambientado. Que el centro de interés esté rodeado de aquello que le es habitual. En el campo, el pastor con el zurrón, el perro y las ovejas, o el labrador con sus aperos de trabajo. No un señor con traje y corbata o una mujer con abrigo de pieles.

6.- Bien colocado. Regla dorada o de los tercios. El horizonte nunca en medio. Un tercio de cielo y el resto de tierra o al revés, dos de cielo y uno de tierra.

7.- Rectas que nos lleven al centro de interés , líneas o figuras que nos lo enmarquen.

8.- La mirada de los personajes de la foto también nos pueden llevar hacia el centro de interés.

EL RETRATO

Acerquémonos sin miedo, que se llene la foto pero sin exagerar, que no nos quede la figura encorsetada. Conviene que la figura tenga espacio para respirar. Tiene que haber más espacio por delante de la mirada que no por detrás.
Normalmente elegiremos el formato vertical para seguir la forma de la figura. La toma horizontal pedirá posturas que se adapten a este formato.
Si no ponemos la figura entera, no la cortemos por la cintura ni por las rodillas, tampoco por debajo de éstas ya que daría la impresión de que le cortamos los pies.
Busquemos un fondo adecuado. Una pared lisa, una puerta abierta, el cielo, un desenfoque, un contraste de colores...
Bien iluminado, la cara especialmente. La luz tiene que resaltar las formas. Mejor si es suave, sobre todo para el retrato femenino o infantil. Una luz dura daría unas sombras demasiado enérgicas y poco acordes con la figura retratada.
Si hay demasiado contraste entre la parte iluminada y la que no lo es será preciso un reflector que atenúe el contraste.
En los días de lluvia o con niebla también se pueden hacer buenas fotos. Hay que proteger la cámara para que no se moje ni le entre humedad. La llovizna y la niebla hace monótono el entorno. Conviene unos primeros planos en los que haya mucho color para darle animación y contraste.
Bien acompañado, bien ambientado, que respiren autenticidad y en el lugar adecuado.
Buscaremos la expresión, que es siempre la más bonita. Si la persona que fotografiamos está tensa tendremos que tranquilizarla.
Hablemos con ella, animémosla. Si no sabe dónde poner las manos le daremos algo para que lo sostenga o juegue con ello.
Si es un niño a quien tenemos que fotografiar, hablaremos con él, le haremos preguntas, a veces de carácter jocoso, a fin de tranquilizarlo y de ganarnos su confianza. Tendremos siempre la cámara a punto y en cuanto veamos una expresión graciosa dispararemos sin pérdida de tiempo.
A las personas serias no les pediremos que rían. Lograríamos tan sólo una expresión falsa y ridícula. En todo caso intentaremos decirle algo que le haga reír de forma espontánea. Una buena foto no tiene que ser necesariamente el de una cara risueña. La gente no va todo el día con la risa o la sonrisa en los labios.
Si la persona fotografiada tiene algún defecto físico procuraremos, con tacto, disimularlo. Seremos positivos y buscaremos la manera de sacarla favorecida.
Cuando fotografiamos una persona, fotografiamos su físico, tendríamos que intentar reflejar también su espíritu, su carácter, su temperamento. En una palabra fotografiar también su interior.

 
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